A través de las momias andinas podemos conocer muchas de sus peculiaridades que caracterizaron a los pueblos que las realizaron.

Por ejemplo estaban a la orden del días las mutilaciones dentarias, nada menos que 59 tipos diferentes se han encontrado. Los dientes se pulían de las más diferentes maneras, los encontramos en punta, en diagonal, en sierra o hasta con incrustaciones de oro en el centro. Su finalidad era claramente estética y daba prestigio social.

Otro de los gustos estéticos del momento reflejados en las momias eran los tatuajes y las pinturas corporales. Era una forma de embellecimiento ligada a ritos sociales y aún hoy son perceptibles en los cuerpos momificados.

Otra de las modas de la época era la deformación craneal con el mismo fin de prestigio. Las cabezas de los bebés se deformaban con bandas de algodón y pequeñas tablillas que ayudaban a dar la nueva forma al cráneo.

Pero no sólo nos dejan información estética sino también médica. Nos muestran parálisis, roturas infecciones óseas y malformaciones pero lo más llamativo son las trepanaciones. Realizadas con cuchillos metálicos, pinzas, cinceles o martillos eran comunes y lo más curiosos es que muchos sobrevivían a una operación y, a veces, a varias.

Gracias a estos estudios se ha podido avanzar mucho en el tipo de alimentación consumida (por el desgaste de los dientes), sus carencias nutricionales o las causas de muerte más frecuentes.