Luis XIV, más conocido como el Rey Sol, fue un gran monarca francés del siglo XVII símbolo del Absolutismo monárquico.

Es muy conocido sobre todo por el artífice del Palacio de Versalles, pero ese amor por los bellos salones y jardines no lo tenía por la higiene. Es cierto que desde que era niño gustó de los baños en el Sena, pero los baños en casa eran otro cantar. La higiene nunca fue una de sus preocupaciones principales, de hecho sólo se bañó dos veces en su vida y por prescripción médica.

Luis XIV decía que el baño le producía vértigos y dolores de cabeza, como señala su médico de cámara, Vallot

El rey jamás se ha podido habituar a bañarse en casa.

La excepción la constituía el lavado de manos que se consideraba algo muy importante. El rey se frotaba las manos por las  mañanas y a la hora de comer con un paño mojado en vino.

Esto unido a que la ropa interior tampoco se cambiaba mucho y al uso del rapé, cuyo olor era bastante desagradable, hacía imprescindible el uso de fuertes perfumes.

¿Os imagináis lo que sería una fiesta en Versalles en verano?