Los galeses se especializaron como arqueros concretamente en el uso del long-bow o arco largo utilizado por la infantería real.

Este arco era de madera normalmente de tejo, aunque el fresno y otras tipos también fueron utilizados en su fabricación. Eran arcos de grandes dimensiones, sobre 1,85 metros, y  poseían una extraordinaria potencia de tiro. Utilizaban flechas de unos 90 centímetros y se estima que podían alcanzar objetivos que estuviesen entre 165 y 228 metros de distancia.

English longbow

Fue muy utilizado por las tropas inglesas entre el XIII y comienzos del XVI teniendo un peso muy importante en la Guerra de los Cien Años, destacando su uso en las batallas de Crecy (1346) , Poitiers (1356), y Agincourt (1415).

Batalla de Crecy

Sobre el campo de batalla, los arqueros ingleses hincaban sus flechas erguidas en la tierra alrededor suyo, reduciendo el tiempo que se tomaba para colocarla, tensar el arco y lanzarla. Su índice de disparos era mucho más alto que el de las ballestas o cualquier otra arma de proyectiles de aquel período. Frente a los 2-3 disparos por minuto de la ballesta el arco largo podía hacer hasta 20 disparos por minuto por ello se dice que

El arco largo era la ametralladora de la Edad Media: exacto, mortal, poseía un gran alcance y una alta tasa de disparos; el vuelo de sus flechas es comparado a una tormenta.

Podían atravesar las cotas de mallas de los caballeros enemigos gracias a las puntas de “punzón o cincel” de sus flechas. Funcionaban mejor como un grupo constituyéndose en una verdadera fuerza letal como demuestra la llamada “Lluvia de la muerte”.

Fuente: Longbow, A Social And Military History by Robert Hardy