Cuenta una leyenda que en el siglo IX cierta mujer se disfrazó de hombre a lo largo de su vida y gracias a su carácter y su talento logró convertirse en papa. Pero ¿que hay de verdad en esto?

Según parece Juana era hija de un monje y nació alrededor del 822 cerca de Maguncia. Llegó a Inglaterra con su padre con la intención de difundir el evangelio entre los sajones. A lo largo de su vida siempre estuvo en contacto con la educación y el conocimiento y, al estar la carrera eclesiástica vetada a las mujeres, Juana se hizo pasar por un hombre con el nombre de Juan el Inglés, según parece siguiendo a un amante estudiante.

Al morir su amado, se refugió mucho más en el estudio, consiguiendo una gran reputación por su gran poder de oratoria. Viajó a Roma donde obtuvo primero un puesto docente y después se convirtió en secretaria del papa León IV. Tras la muerte de éste y debido a su gran popularidad en la ciudad (la elección del Sumo Pontífice dependía en ese momento de los votos de los fieles de Roma) la llevó a convertirse en Papa al parecer con el nombre de Juan VIII (aunque algunos también creen que pudo ser Benedicto III).

El problema llegó cuando quedó embarazada al parecer del embajador Lamberto de Sajonia y en medio de una procesión se puso de parto ante el estupor generalizado. Existen varias versiones de su muerte, algunos dicen que fue lapidada por el pueblo enfurecido, otros cuentan que murió a consecuencia del parto y otros piensan que fue encarcelada y después degollada.

La consecuencia, desde entonces la Iglesia procedió a verificar la virilidad de los Papas examinando manualmente, a través de una silla perforada, sus atributos.

La leyenda se extendió durante la Edad Media, incluso la propia Iglesia la dio por válida hata el XVI, fecha a partir de la cual se declaró que era falsa. Hoy no hay documentos que verifiquen este hecho, aunque eso no quiere decir nada sobre todo teniendo en cuenta que fueron años oscuros y convulsos dentro de la Iglesia. No sabemos si esta figura fue leyenda o realidad pero no por ello deja de ser curiosa ¿no creéis?