Siguiendo con las expediciones árticas, hoy nos detenemos en la de John Franklin, un capitán de la Royal Navy inglesa que terminó en desastre.

Realizó varios viajes al Ártico, pero su obsesión por encontrar el Paso del Noroeste le llevó a organizar en 1845 la que sería su cuarta y última expedición. Con financiación del almirantazgo británico partió con dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, y 128 hombres.

En Julio de 1845, dos meses después de zarpar de Inglaterra, encontraron cerrado el estrecho de Barrow, por lo que Franklin decidió ir hacia el sur a lo largo de la costa oeste de la isla Somerset y la península de Boothia, hacia la isla Rey Guillermo. El 12 de Septiembre de 1846 las dos naves navegaron al oeste, hacia un casquete de hielo que las atrapó en el Estrecho Victoria en el Ártico canadiense.

Fueron varias las expediciones de rescate que se lanzaron en su búsqueda, pero todas resultaron infructuosas aunque encontraron un documento escrito por los capitanes de ambos navíos que ofrecían noticias sobre lo acontecido.

Nota destino expedicion franklin

A principios de Junio de 1847 murió Franklin y en el segundo invierno, atrapados en el hielo varios tripulantes murieron intoxicados por provisiones contaminadas. Los 105 sobrevivientes abandonaron sus naves e iniciaron su infructuosa marcha hacia Canadá con dirección a las bases de la compañía Hudson Bay. Lo más aceptado es que fueron muriendo uno tras otro en las terribles tierras del Norte.

No fueron los únicos que dieron su vida en su afán de explorar una de las regiones que más interés despertó siempre en el hombre.