Hoy la cosmética forma parte de nuestras vidas. Cremas, geles, maquillajes y perfumes nos llegan a través de la publicidad y parece imposible que podemos vivir sin ellos. Pues no hemos inventado nada. Y una cosa curiosa, si nos preguntan de dónde vienen las principales marcas cosméticas contestaríamos de París, pues no siempre ha sido así ¿Sabéis cuándo se inventó la cosmética?

La búsqueda de la belleza ha sido algo común a todas las etapas de la historia. La palabra cosmética es de origen griego y los cosmetas o perfumistas anunciaban sus productos en griego. En su proceso para ser más bellas, las Hetairas griegas tenían un gran trabajo por delante. Dormían con una máscara de albayalde y miel que se quitaban con agua nada más levantarse para sustituir la máscara por otra de albayalde muy diluido que le daba una gran blancura al rostro. El color de las mejillas se lo aplicaban con un pincel y provenía de una flor espinosa egipcia que se diluía en vinagre y se aplicaban carmín en los labios y pezones. Y el detalle más importante era el color del pelo. Las hetarias más cotizadas eran rubias y para ello aclaraban su pelo con zumo de azafrán.

No podemos hacer este breve paseo por la cosmética en la antigüedad sin detenernos en Cleopatra. Galeno, Aecio y Pablo de Egina citan fragmentos de un tratado de belleza escrito parece ser por la reina de Egipto donde señalaba cómo estar más bella. Lo primero era darse un baño en leche de burra mezclada con miel y después ocultar sus arrugas con crema hecho con pulpa de albaricoque. Los ojos debían ir pintados en color verde y para sus mejillas empleaba rojo y bermellón. Para los labios carmín y por supuesto pestañas postizas. Lo más exótico, pintar en azul las venas de la frente y las manos.

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Uno de los productos más cotizados en la antigua Roma era la lanolina que se sacaba de la lana de las ovejas y era espurreado por las esclavas sobre el cuerpo de sus amas. Pero sin duda los más curioso era el hecho de que se consideraba muy hermoso el que las cejas se juntasen sobre la nariz y ¿sabéis cómo lo conseguían? Con un compuesto de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas.