El primer vehículo aéreo no tripulado fue desarrollado a finales de los años 1950, pero al parecer tiene un precursor en plena 1ª Guerra Mundial.

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Ya os hemos hablado de la conquista del cielo durante la 1ª Guerra Mundial y hoy nos vamos a detener en una noticia de lo más curiosa: los militares estadounidenses comenzaron a diseñar y desarrollar el avión no tripulado durante la Gran Guerra.

El primer vehículo aéreo no tripulado se desarrolló en 1918 supervisado por Orville Wright y Charles F. Kettering. Éste último era un ingeniero fundador de una Empresa de Laboratorios de Ingeniería de Dayton. Cuando EEUU entra en la 1ª Guerra Mundial en 1917 comenzó a dedicar sus esfuerzos al armamento desarrollando su “Kettering Bug”.
Kettering Bug

Era un biplano construído en madera y papel maché con una envergadura de 4,5 metros, una longitud de 3,8 metros y una altura de 2,3 metros. Lo propulsaba un motor de cuatro cilindros producido por la Ford Motor Company y era capaz de alcanzar objetivos que se encontraban hasta 121 kilómetros de su punto de lanzamiento. El costo total de cada Bug era de unos 400 dólares aproximadamente.

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El Bug se lanzaba mediante una carretilla sobre rieles, método similar al usado por los hermanos Wright en su primer vuelo de 1903. Una vez lanzado un pequeño giroscopio guiaba la nave y para garantizar su impacto en el objetivo se concibió un sistema para controlar la distancia recorrida por el avión. Así calculaban el número total de revoluciones de motor necesarias para que el Bug llegase a su destino y cuando esto ocurría el motor se apagaba y el avión caía hacia su objetivo haciendo detonar su 81 kilos de explosivos.

Se construyeron unos 50 Bugs, pero la 1ª Guerra Mundial terminó antes de que alguno pudiera ser usado en la batalla.

Es cierto que el Bug tiene más en común con un misil teledirigido que un drone, pero su sola concepción representó un importante avance en el desarrollo de los vehículos aéreos no tripulados.

Vía: Smithsonian.com / Wikipedia