Un 24 de octubre de 1929 cayó la bolsa de Nueva York en un día conocido como “Jueves Negro” que abrió la puerta al Crack del 29 y la Gran Depresión.

Durante el período 1922-25 la economía en EEUU tenía bases sólidas gracias a la acumulación realizada durante la guerra, el predominio del dólar, las ventas masivas a Europa y el auge controlado del crédito que aseguraron unas tasas de crecimiento industrial y agrario.

Pero a partir de 1925 empezaron a hacerse visibles los primeros síntomas de cambio que abrirían la puerta a la especulación que conduciría al crack. Desde 1926 a 1929 se produjo un desfase cada vez más acusado entre el alza bursátil y la actividad económica real. En estos cuatro años, el índice general de la cotización de los valores pasó de 105 a 220, mientras el índice del volumen de negocios sólo creció de 105 a 120.

De manera repentina, desde principios de octubre de 1929 se manifestaron en la Bolsa de Nueva York los indicios de una inversión de la tendencia al alza. El 24 de octubre, el “Jueves Negro”, estalló el pánico, incrementándose la oferta hasta casi los 13 millones de acciones frente a una demanda prácticamente nula. El pánico fue tal que la policía tuvo que clausurar la Bolsa y fueron numerosos los suicidios desde lo alto de los rascacielos.

El 28 de octubre las peticiones de venta se elevaron a 9250000 acciones, sin que los bancos pudieran realizar la caída. El 29 de Octubre conocido como “Martes Negro” fueron ofrecidos a la venta 16 millones de valores diversos continuando las bajadas hasta noviembre cuando se tocó fondo.

Con el crack se iniciaba en Estados Unidos un largo período de depresión económica al producirse una reacción en cadena que arrastró a la quiebra a bancos y empresas. A partir de este momentos las tasas de paro se dispararon con graves consecuencias sociales y la crisis se expandió a Europa.

El mundo entraba en una crisis de la que le costará salir muy tiempo.