En el Antiguo Egipto los juegos de mesa era una parte clave de la vida social.

Entre estos juegos destaca uno que se asemeja a nuestra actual bolera. Según la encontrada en la zona de Kom Madi, provincia de Al Faiyum, el juego se celebraría en una sala sin techo y con un suelo cubierto con bloques de granito. En él aparece un carril de 20 centímetros de profundidad que en su parte central presenta una agujero cuadrado que se abre a una pieza de cerámica acoplada en su parte inferior. Las bolas utilizadas eran de granito pulido.

Otros juegos tenían un significado religioso como “El juego de la serpiente” o “Perros y Chacales”. Se desconocen sus reglas, aunque parece que consistiría en sacar todas tus fichas del tablero antes que tu contrincante.

Pero sin lugar a dudas el juego estrella fue el “Senet” que se remonta al 3500 aC  y era una mezcla del actual Backgamon y de la Oca. Se jugaba sobre un tablero de tres filas paralelas con diez casillas cuadradas cada una y de un número de piezas que, dependiendo de la variante del juego, pueden ser entre diez y veinte en total.

Nadie puede negar su popularidad, ya que ha sido encontrado en tumbas como acompañamiento del difunto en la vida eterna como en la de Tutankamon donde se encontraron nada menos que cuatro. Otra reina a la que le gustaba el Senet fue Nefertari como demuestra el hecho de que se se mostrara jugando en una de las pinturas de su tumba.