Éste es el sobrenombre de un importante escultor, de hecho uno de los más relevantes del Barroco no sólo andaluz, sino universal. ¿Sabéis a quien me refiero?


Pues sí es Juan Martínez Montañés, uno de los imagineros más importantes de la Escuela sevillana. Sus magníficos retablos, sus Crucificados, sus diversas imágenes de santos y mártires o su magnífico Jesús de Pasión, única imagen procesional del artista, hacen de él un referente de la Historia del Arte Universal.

No es de extrañar otro de sus sobrenombres, el «dios de la madera», no hay más que echar un vistazo a alguna de sus magníficas creaciones, pero ¿por qué el Lisipo andaluz?

Lisipo fue un escultor griego clásico del siglo iV a.C. que elaboró un canon para establecer las proporciones de sus obras. Su medida perfecta eran las ocho cabezas y las plasmó en su obra cumbre, el Apoxiomeno. Esto permitía que sus obras mostrasen una estilización que las caracterizaba como obras del gran artista griego.

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Pues después de esto la explicación de porqué se conocía a Montañés como «Lisipo andaluz» resulta obvia. El gran artista de la Escuela sevillana siempre utilizó el canon de ocho cabezas en sus obras.