El camuflaje ha sido un táctica utilizada en la mayoría de las guerras. Ya os hablamos de su importancia en la 1ª Guerra Mundial e igual ocurrió en la segunda gran guerra.

Los Estados Unidos tuvieron su famoso Batallón Fantasma, pero los británicos contaron con Jasper Maskelyne, conocido como el “Mago de la Guerra“. Maskelyne era un ilusionista que se alistó al ejército británico durante la 2ª Guerra Mundial siendo destinado al Norte de África tras demostrar su potencial.

Formó un grupo del que formaban parte él y cuatro colaboradores (un caricaturista, un ceramista, un lampista y un carpintero) y que se denominó Sección Experimental de Camuflaje.

Se hizo famoso  por tres actuaciones. La primera el 22 de Junio de 1941 cuando, por medio de luces y explosiones, creó la ilusión a los alemanes de que estaban bombardeando el puerto de Alejandría cuando en realidad las bombas caían en otro lugar. Lo consiguió construyendo una réplica del puerto en una bahía cercana, la de Maryut. Al llegar la noche todas las luces del puerto de Alejandría eran apagadas mientras se encendían las del falso puerto confundiendo a los pilotos alemanes.. Hay que decir que ayudó mucho que todavía no existiera el rádar siendo la única forma de localizar objetivos la visión de los propios pilotos.

La segunda actuación fue en otoño de 1941 cuando consiguió proteger el tráfico por el Canal de Suez. Lo consiguió utilizando un sistema de luces y espejos con el fin de desorientar a la Luftwaffe. Con un juego de luces rotatorias conseguidas con el llamado “pulverizador giratorio” (todavía material reservado del gobierno británico) convirtió el Canal en un mar de luz deslumbrando al enemigo que no pudo así conseguir su objetivo.

Su mayor  éxito fue conseguir hacer creer al Africa Korps de Rommel que el ataque británico de El Alamein se produciría por el sur cuando en realidad fue por el Norte. Lo consiguió creando en el sur una concentración de maquetas de todo tipo con tanques, aviones, falsas torpas, comunicaciones falsas e incluso un falso oleoducto.

Mientras, en el norte, los tanques avanzaban camuflados como camiones gracias al escudo solar. Eran dos armazones acoplados a los dos lados largos del tanque que se cerraban sobre el mismo dándole una apariencia desde el cielo de ser un inofensivo camión. Para camuflar las huellas dispuso una malla espinosa en al parte trasera que convertía la rodada en la de un camión.

El engaño fue un éxito por lo que los británicas al mando de Montgomery vencieron en El Alamein, una batalla clave en el comienzo del retroceso del Eje.