El Dr. James Barry fue un médico muy destacado en su época.

Cirujano militar promovió varias reformas médicas y destacó sobre todo por sus investigaciones para paliar la sífilis, además de proponer un nuevo sistema de agua que evitase las enfermedades provocadas por el agua contaminada. No se creó precisamente amigos al denunciar la forma inhumana en que eran tratados los enfermos mentales y leprosos en Ciudad del Cabo y su cumbre profesional llegó con su nombramiento como Inspector General de Hospitales del Ejército Británico.

Pero, ¿sabías que hasta las personas más brillantes ocultan grandes secretos?

Según cuenta la historia después de que  Dr. James Barry hubiera trabajado tantos años en el ejército, lo destinaron a Crimea donde le esperaba un triste destino. Contrajo la fiebre amarilla lo que le obligó a retirarse y a regresar a Londres donde muere el 25 de Julio de 1865 a los 68 años de edad.

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Es en este momento cuando una enfermera descubrió el gran secreto del Dr. Barry. Y es que cuando esta revisaba el cuerpo sin vida del doctor, se dió cuenta nada más y nada menos que no era un hombre sino una mujer.

Es de imaginar el revuelo que se produciría en la puritana Inglaterra victoriana y en un ejército británico que decidió ocultarlo hasta más de un siglo. El Dr. Barry era realmente Margaret Ann Bulkley.

El motivo de este cambio venía de su gran afición por la medicina y de la absurda prohibición de que existía en la Inglaterra del momento que impedía que las mujeres pudiesen ingresar en la Universidad. En estos momentos ninguna escuela médica en Inglaterra admitía a mujeres entre sus estudiantes por lo que lo único que le quedaba a Margaret era convertirse en James.

Toda la familia Bulkley conspiró para que Margaret cumpliera su sueño. Se trasladaron a Edimburgo donde nadie los conocía (eran de Irlanda del Norte) y cortaron toda relación anterior. Un gran sacrificio en aras de conseguir su sueño.

Es verdaderamente triste las limitaciones que sufrían las mujeres en este período de la historia. Conocer historias como ésta nos permiten valorar la situación que podemos disfrutar hoy.