Dentro del sinsentido de la Alemania Nazi nos vamos a detener en Irma Grese, la prueba de que la locura no entiende de sexos.

Esta joven alemana se mostró desde muy joven como una ferviente nazi. Entro en la Liga de Muchachas Alemanas  y una de sus primeras acciones fue encarcalar a su padre, disidente con el régimen.

En 1942 se presentó voluntaria para el campo de Ravensbrück y a fines de 1943, con solo 20 años, fue ascendida a supervisora en Auschwitz, la segunda mujer de más alto rango en el campo después de María Mandel, Las nuevas responsabilidades de Irma incluían el control directo de las prisioneras (unas 30.000 judías, en su mayoría polacas y húngaras) así como la selección de las condenadas a la cámara de gas.

El blanco preferido para sus sádicas torturas eran las mujeres bellas, aunque nadie estaba libre. Entre sus prácticas estaba el entregar prisioneras a los perros, dispararles arbitrariamente o usar el látigo de celofán contra ellas. El más mínimo pretexto era suficiente para desencadenar el castigo, que las más de las veces conducía a la muerte.

El nivel de su sadismo se ve en las declaraciones del juicio de Bergen-Belsen (Septiembre-Diciembre de 1945) donde Irma Grese fue uno de los principales reos.

Los supervivientes de los campos la acusaron de asesinatos y torturas, un ejemplo fue el testimonio de Luba Triszinska

No daba de comer a los perros, los mantenía enjaulados durante días con el bozal puesto. Cuando una prisionera caía al suelo desfallecida, mandaba a su criada polaca que trajese los perros y los azuzaba, lanzándolos contra aquellas mujeres desnutridas que apenas podían defenderse y que eran despedazadas vivas por los animales.

Señalar también el de Gisella Pearl, médico de las prisioneras que destacó que

A Grese le gustaba azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho, que se realizaba sin anestesia. Entonces ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer.

Irma Grese fue ejecutada el 13 de Diciembre de 1945 convirtiéndose en la mujer más joven (23 años) en ser enviada a la horca bajo las leyes británicas. Tras su muerte, en su alojamiento se hallaron tres lámparas con las pantallas realizadas con piel humana, según se rumorea de prisioneros despellejados por sus propias manos.

Gracias a @alfons_ct por la idea.