Oskar Schindler es un personaje tremendamente conocido, influyendo en ello el hecho de que su famosa lista fue llevada al cine por Spielberg. Es una de mis películas favoritas y, sin lugar a dudas, una entrañable historia de calidad humana en momentos desesperados, pero Schindler no estuvo solo en esa cruzada contra el horror. Hubo otras muchas personas más o menos anónimas que arriesgaron su vida por salvar a otros y una de ellas es Irena Sendler.

Esta polaca fue una de las grandes heroinas de la resistencia a los nazis que consiguió salvar la vida de nada menos que 2500 niños judíos a los que sacó del guetto de Varsovia llevándolos con familias católicas e impidiendo así el trágico final que les deparaban los campos de concentración.

Irena nació en 1910 y antes de la guerra dedicaba su vida a desarrollar tareas como asistente social con familias judías pobres. Con la invasión de su país decidió comprometerse con los más desfavorecidos llevando alimentos y medicinas a los judíos del guetto. Desde 1942 ingresó en la Resistencia Zegota (Consejo de Ayuda a los Judíos) y comenzó a sacar a los niños de las maneras más rocambolescas: en maletas, cajas de herramientas, sacos de arpillera, cualquier cosa valía para dar un poco de esperanza a unos niños que en el guetto estaban condenados.

Para que estos niños siempre recordaran quiénes eran escondió sus nombres y sus nuevas identidades en botes que enterró bajó un árbol de su casa. Fue descubierta, torturada y condenada a muerte de la que se libró en el último momento al ser rescatada por la Resistencia.

En 1965 recibió el título de Justa entre las Naciones, pero murió sin poder recibir el Nóbel de la Paz que fue a parar a Al Gore. Parece que Hollywood prepara una película, lo que sin duda permitirá que su figura sea conocida por todos. Sin lugar a dudas se lo merece.

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