Consecuencias de los bombardeos blitz

¿Te imaginas salir a la calle una noche sin luna y sin nada de luz artificial? A lo largo de la historia ha sido lo habitual pues la iluminación úrbana es un invento de los últimos dos siglos y el mundo nocturno era especialmente oscuro pareciéndose bastante poco a nuestra realidad actual. Tal vez podamos comprender con mayor facilidad el impacto que supondría volver a esta situación de falta de luz con lo acontecido en Inglaterra durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bombardeos en Londres

Con el fin de ponérselo difícil a los bombardeos de la Luftwaffe, el Gobierno Británico reguló por ley que nadie podría utilizar ningún sistema de iluminación durante la noche. El alumbrado público desapareció, los edificios no podían mostrar ningún tipo de fuente luminosa en los exteriores ni en sus interiores. Cualquier luz, por débil que fuera, un cigarrillo, una pequeña vela, etc, era considerada ilegal por lo que estaba rotundamente prohibido. De esta manera cuando caía la luz natural, el país estaba sumido en una oscuridad más propia de la Edad Media que del siglo XX.

Tal era la rigidez de la norma que ni siquiera los automóviles o tranvías, podían utilizar iluminación alguna. El problema estaba en que al seguir circulando de noche las calles y aceras británicas se transformaron en espacios de máximo riesgo para los peatones e incluso para los propios pasajeros de los vehículos. Según datos de la época, durante cuatro meses se produjeron más de 4.000 víctimas por esta circunstancia, de las cuales tres cuartas partes eran peatones.

No le faltaba razón al British Medical Journal, cuando con la característica ironía británica aseveró que la Luftwaffe estaba ocasionando más de medio centenar de víctimas mensuales sin tirar una sóla bomba.

Fuente: En casa. Una breve historia de la vida privada. – Bill Bryson