Al pensar en el peor naufragio de la historia a todos nos viene a la mente el hundimiento del famoso Titanic, pero no fue así. El barco que tiene ese dudoso honor es el Wilhelm Gustloff, un barco alemán lleno de civiles que fue hundido por un submarino soviético a fines de la 2ª Guerra Mundial.



El barco, un antiguo buque de recreo utilizado en cruceros de placer, fue reconvertido durante la guerra primero en buque hospital y más tarde en buque de transporte. Fue precisamente en Enero de 1945 cuando todos los barcos alemanes disponibles que se encontraban en el Báltico se destinaron a llevar a cabo la Operación Aníbal. El fin era trasladar a refugiados, heridos y enfermos que escapaban del avance soviético desde el este.

A las 21:08 del 30 de enero de 1945, el Wilhelm Gustloff navegaba entre la Bahía de Danzig y la isla danesa de Bornholm con más de 10.000 personas a bordo cuando fue atacado por un submarino S-13 soviético. Tres torpedos enviaron en menos de una hora al buque al fondo del Báltico con 9.343 hombres, mujeres y niños. El mar, helado, estaba cubierto de cadáveres, en la que se considera la mayor tragedia marítima de la historia.

Los restos del barco reposan en el fondo del mar en tres secciones.