En la historia de la Humanidad la necesidad de contar siempre ha sido clave. De hecho el deseo de poder reflejar la contabilidad del estado fue una de las principales razones por la que apareció la escritura y, por tanto, entramos en la historia.

Algo antes encontramos uno de los primeros artilugios de la humanidad empleados por los seres humanos para contar, el Hueso de Ishango.

Fue descubierto por Jean de Heinzelin de Braucourt en 1960 en Ishango cerca del nacimiento del Nilo en la frontera entre las actuales Uganda y República del Congo y hoy puede verse en el Real Instituto de Ciencias Naturales de Bruselas.

Es un peroné de babuino fechado en torno al 20.000 a.C en el Paleolítico Superior que posee una serie de muescas talladas divididas en tres columnas a lo largo de toda la longitud del hueso. La disposición de estas muescas dejan claro que la herramienta no era sólo decorativa, sino que tenía un marcado carácter funcional.
ishango dos caras

Las muescas están dispuestas siguiendo ciertas pautas matemáticas que permiten ciertos atisbos de multiplicaciones y divisiones. Los números de las columnas laterales son impares sumando cada una de ellas 60, mientras la columna central suma 48.

ishangoesq

Estaríamos ante uno de los más primitivos ábacos y, sin duda, el artefacto matemático más primitivo de la historia de la humanidad, al menos hasta el momento.

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