Los honderos baleáricos, primeros habitantes de las Islas Baleares, fueron muy conocidos en la Antigüedad. Su origen parece estar en el Mediterráneo Oriental y la fecha en que se asentaron en las Islas se sitúa en torno al IV milenio aC.

Estos habitantes fueron conocidos por su gran manejo de la honda. Desde su nacimiento eran adiestrados en su uso lo que los convertía en unos enemigos letales.

Después de navegar como cangrejos en las rocas de Gimnesis rodeados de mar, arrastraron su existencia cubiertos de pieles peludas, sin vestidos, descalzos, armados de tres hondas de doble cordada. Y las madres señalaron a su hijos más pequeños, en ayuno, el arte de tirar; ya que ninguno de ellos probará el pan con la boca si antes, con piedra precisa, no acierta un pedazo puesto sobre un palo como blanco.

Llevaban tres hondas de distinto tamaño y colgada al cuello la bolsa donde guardaban las piedras, que llegaban a pesar hasta medio kilo. Los honderos eran mercenarios y luchaban siempre en primera línea con la finalidad de romper las defensas del enemigo.

honda

Su pericia era admirada y fue recogida en los textos de historiadores griegos y romanos. Eso les llevó a luchar en la guerra greco-púnica del lado fenicio y en las Guerras Púnicas del lado cartaginés.

Nunca cobraban sus servicios con dinero ni con objetos de valor, sino en “especie” como aceite, vino y sobre todo mujeres. Roma conquistó las Islas Baleares en el 123 aC y no le resultó fácil. Tuvieron que “inventar” el primer barco acorazado de la historia forrando sus navíos con cuero para impedir que los honderos lo mandaran al fondo del mar.