En la Antigua Grecia la visión sobre el sexo era muy diferente a la actual. Ya os hemos hablado de cómo se concebía la prostitución y hoy nos detenemos en la homosexualidad.

Esta relación se entendía entre un hombre adulto (erastés) y un joven (erómeno) y recibía el nombre de pederastia, aunque con un significado diferente al actual. Pederastia en el mundo griego se refería a la relación entre un joven de entre 15 y 18 años y un adulto de 30.

La homosexualidad era entendida como una tradición educativa que contribuía a la formación moral del joven. Su desarrollo se relaciona con la cultura atlética tan importante en la zona, con los matrimonios tardíos de los hombres o con el escaso papel desempeñado por las mujeres que quedaban prácticamente encerradas en casa. Además la homosexualidad fue un hecho fundamental en el entrenamiento de las tropas.

En la búsqueda de la belleza que siempre caracterizó a los antiguos griegos, el cuerpo masculino era considerado sublime y, frente a las relaciones heterosexuales que se orientaban a la procreación, las homosexuales  eran vistas como excepcionales. También se unía el hecho del culto a la inteligencia que llevaba a las relaciones entre iguales (no olvidemos que la mayoría de las mujeres griegas no tenían acceso a educación).

Respecto al lesbianismo hay muy poca información, lo que se explica porque la mayoría de los aspectos relativos a la vida de las mujeres es bastante desconocido.  Hay cerámicas donde aparecen mujeres en actitud erótica, pero no se sabe si son exactas a la vida de las mujeres en esta época.

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