No es la primera vez que hablamos de medios anticonceptivos, pero hoy nos vamos a detener en el uso de los condones a lo largo de la historia.

Ya aparecían en el Antiguo Egipto hace unos 3000 años donde eran fundas de lino y también se conoce su uso en las antiguas Grecia y Roma. En ellas los preservativos eran de tripas de cordero o borrego y con ellos buscaban ante todo protegerse de enfermedades venereas.

Este uso como prevención de enfermedades se consolidó en el siglo XVI cuando un brote de sífilis se extendió por Europa. Ante esto un anatomista italiano, Gabriello Fallopio, escribió un tratado en el que señalaba el uso del condón para protegerse de la enfermedad. En este momento eran de lino o tripa de animal a los que se sometía a un tratamiento con sal y hierbas para posteriormente secarlos y atarlos al pene con una cinta.

Los primeros condones fueron encontrados en Dudley Castle cerca de Birmingham en Inglaterra en 1640. Estaban hechos con intestinos de animales y eran muy finos. Se cosían por una de sus extremidades y en la otra parte se colocaba una cinta para fijarlos. Su uso iba destinado a prevenir enfermedades sexuales y se cree que antes de usarse se mojaban en leche tibia consiguiendo así que se ablandasen. Eran conocidos como las “gorras inglesas”.

Su uso como anticonceptivo no aparecerá hasta el siglo XVIII. Estaban hechos de intestinos de animales pero no estaban al alcance de todos ya que eran muy caros. Solución: se reutilizaban.

No será hasta 1872 cuando comience la fabricación con caucho indio en Gran Bretaña comenzando a venderse en farmacias.

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