El fuego bizantino también denominada fuego líquido o fuego griego, fue el arma más mortífera y misteriosa del Imperio Bizantino, ¿pero sabes en qué consiste?

Pues se trata de un fluido inflamable que se lanzaba en forma de chorro ardiente a través de unos tubos en forma de lanzallamas instalados en sus embarcaciones. Principalmente se utilizaba en las batallas navales, aunque también era utilizado en tierra firme.

La principal característica del arma era que el fuego que lanzaba no se apaga con el agua, sino todo lo contrario se avivaba e incluso ardía por debajo de ésta. Este hecho hacía que los enemigos del Imperio Bizantino temblaran nada más que con escuchar su nombre, debido a las consecuencias nefastas que tenía.

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Se cree que dicha arma fue inventada en el 670 por un refugiado cristiano llamado Callicius, aunque algunos historiadores piensan que más que invertarlo recibió el secreto de los alquimistas de la Escuela Química de Alejandría.

Su fórmula hoy en día sigue siendo un enigma, ya que se consideraba un secreto militar tan bien guardado que no ha llegado a nuestros días, aunque según los estudios actuales podía estar compuesta de: petroleo, azufre, cal viva, resinas, grasas, nitrato de potasio y salitre.

El Imperio Bizantino durante muchos años tuvo en sus manos “ el fuego bizantino”, el arma secreta que le otorgaba superioridad en cualquier batalla.

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