No creo que exista una sola persona en el mundo a la que la Coca-Cola le resulte indiferente. Tiene sus detractores y defensores, pero todos asociamos rápidamente la marca a uno de los objetos por antonomasia de la sociedad de consumo.
Guste más o menos es un símbolo del mundo de hoy, tanto es así que fue uno de los objetos de la iconografía de Andy Warhol y que es un recurrente en la publicidad que cada día nos llega a nuestros hogares. Pero este conocido producto tiene una curiosa historia detrás.
Fue creada en 1885 por el farmaucético John Pemberton en su botica de Atlanta con el objeto de crear un remedio para el dolor de cabeza, las nauseas y las afecciones nerviosas. Para conseguirlo mezcló hojas de coca y nuez de cola y el producto resultante fue conocido como elixir médico. A diferencia de la Coca-Cola actual su color originario era verde y, como medicamento que era, se vendía sólo en farmacias.
Posteriormente comenzó a venderse para calmar la sed como una bebida gaseosa. Lo curioso del tema es que las burbujas del refresco no fueron una decisión del inventor sino sencillamente un accidente cuando, por error, Pemberton mezcló el jarabe con agua carbonatada en lugar de con agua.
El socio de la empresa que fundó Pemberton, Frank Robinson, fue quien bautizó el producto con el actual nombre de Coca-Cola, debido a sus dos principales ingredientes: la coca y la cola. Además diseñó el logo con la caligrafía que aún hoy se mantiene y que es indisoluble de la marca.
Pemberton pretendió vender la fórmula de la Coca-Cola, en un principio sin éxito ninguno, hasta que los hermanos Candler la compraron por 2300 dólares y más tarde un grupo de abogados se hicieron con la empresa y la difundieron por el mundo. Es en este momento cuando se convirtio en The Coca-Cola Company.
En torno al producto hay muchas curiosidad como por ejemplo la inspiración del popular envase. La compañía buscaba una botella que fuera reconocida inmediatamente, a oscuras, por un ciego e incluso rota. Circula la teoría que está inspirada en el cuerpo de la actriz Mae West, incluso se conoce a la botella en Atlanta como “le Grand Damme”, pero por lo que parece no fue así. Lo más aceptado es que la archifamosa botella es fruto de un error. Lo creó Earl Dean inspirándose en un grano de cacao, ingrediente que no tiene la Coca-Cola. Earl confundió la hoja de cacao con la de coca y, sin pensarlo, creó uno de los envases más conocidos del mundo. La compañía aceptó el diseño en 1916 con una capacidad de 182 gramos.
Uno de sus grandes misterios es la fórmula para su realización. La receta secreta, denominada “Merchandise 7X”, está guardada bajo llave en el SunTrust Bank Building de Atlanta, Georgia, cuna del inventor de la bebida.
Sea como fuere la Coca-Cola se ha convertido en parte de nuestras vidas. ¿Os imagináis el mundo sin ella?



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