En el Antiguo Egipto, Grecia y Roma no conocían el jabón sólido.

jabon solido

Pues así era. Se lavaban con una esponja empapada en sustancias abrasivas como la raíz de la saponaria, la sosa, o la ceniza de haya o directamente con la piedra pómez. Después se aplicaban aceites para evitar la resecación y las grietas de la piel. Lógico.

Vía: ABC