El Harpastum era un juego de pelota muy practicado en la Antigua Roma.

No era sólo un deporte para hombres, ya que hay un mosaico en la Piazza Armerina, que nos muestra a chicas jóvenes participando en este juego.

Pero, a pesar de su difusión por la mayoría de la sociedad romana, fundamentalmente fue practicado por los reclutas y legionarios romanos. Julio César fue un fans de este juego y fue utilizado como método de entrenamiento y entretenimiento entre los soldados. El juego obligaba a una férrea disciplina lo que ayudaba en las campañas y servía además como motivación de la tropa.

Se jugaba sobre un campo rectangular dividido en dos y delimitado por cuerdas donde se enfrentaban dos equipos (aunque el número de jugadores no era fijo). Se jugaba lanzando el balón lo más alto posible o botándolo, según se aprecia en un muro de Pompeya. El “punto” o “gol” se conseguía llevando la pelota al otro extremo del campo contrario y tocando la cuerda. Para conseguirlo los jugadores podían hacer prácticamente de todo menos matar a un contrario.

Entre las evasiones y pases se desarrollaba un juego muy rápido y físico donde podías derribar a tu adversario sin ningún tipo de sanción. En ocasiones se alcanzaba tal grado de violencia que sobre el terreno de juego quedaban muertos y heridos.

El ejército romano lo propagó y extendió por el resto de Europa y seguramente influyó en los juegos de pelota que se desarrollaron posteriormente como el fútbol o el rugby.

Aquí os dejo un vídeo con una recreación del famoso Harpastum.