Todos conocemos la Guía Michelín, de hecho es elemento presente en muchas de las vacaciones que en estos días están comenzando.

Fue elaborada por los hermanos Michelín fundamentalmente pensando en los automovilistas pioneros que disfrutaban de los viajes en coche, pero lo que no es tan conocido es el importante papel que jugó en el Día D.

Mientras a comienzos de 1944 se preparaba en Gran Bretaña la flota que habría de desembarcar en Normandía con el fin de crear un nuevo frente occidental, se planteó un problema. El Estado Mayor temía que la progresión de las tropas se viera ralentizada debido a que las señalizaciones habían sido destruidas o desmontadas en la mayoría del territorio francés. Buscando una solución a este problema y con el acuerdo de la dirección de Michelin-París, decidieron reproducir la última edición de la Guía Michelín, la de 1939, que contaba con gran cantidad de planos detallados y actualizados del territorio francés lo que permitiría a las tropas moverse con facilidad.

Así se imprimió una tirada que se diferenciaba de la Guía de 1939 por una encuadernación menos rígida, la ausencia del apartado Neumáticas y algunas menciones en inglés, además de la aparición en su portada de la mención “For Official use only”.

Guia Michelin Desembarco Normandia

 

Así pues las unidades que el Día D desembarcaron en Normandía lo hicieron con la Guía Michelín bien guardada entre sus pertenencias. Muchos de aquellos ejemplares se perdieron o fueron destruidos, lo que explica que se conserven tan pocos ejemplares de aquella Guía “especial Desembarco”.

Pocas guías pueden presumir de haber sido un elemento importante en el fin de la 2ª Guerra Mundial, aunque no fue el único objeto de nuestra vida cotidiana que tuvo un uso militar.