No es la primera vez que en QuHist nos detenemos en personajes crueles y sanguinarios. Si ya os contamos las atrocidades de Isabel Báthory, hoy nos vamos a detener en Gilles de Rais, conocido como “Barba Azul”.

 

Primogénito de uno de los grandes linajes franceses quedó huérfano y fue criado por su abuelo, hombre sin escrúpulos, quien nunca le prestó demasiada atención.

Desde la más tierna infancia presentó inclinaciones psicópatas pero sería a los 15 años cuando cometió su primer asesinato. Mató  a un amigo practicando con las armas, pero su condición de noble hizo que no recibiera ningún castigo.

Se unió a Juana de Arco luchando a su lado en la Guerra de los Cien Años consiguiendo ser nombrado Mariscal de Francia con solo 25 años. Tras la muerte de Juana cayó en desgracia y se se refugió en el castillo de Tiffauges donde aflorarían sus instintos más perversos.

Su ostentación no tenía límites, banquetes, artistas, obras teatrales que recordaban sus campañas con Juana,…lo que terminará provocando su ruina.  Será entonces cuando vuelva su atención al esoterismo rodeándose de una corte de brujas, nigromantes, alquimistas, videntes y adoradores del diablo. Entre ellos destacará un tal Prelati quien le aseguró que llenaría sus arcas gracias a la magia negra.

Con las promesas de un futuro sus servidores recorrían los pueblos vecinos atrayendo niños al castillo. Cada noche Gilles de Rais y sus secuaces torturaban, violaban y asesinaban a los niños en una orgía de sangre.

Tras la alarma de los familiares por la falta de noticias recurrieron a los raptos contabilizándose más de 1000 niños entre 8 y 10 años desaparecidos entre 1432 y 1440 en la zona.

El terror se extendió por todo el territorio hasta que llegó a las altas autoridades, concretamente al obispo de Nantes. Fue detenido e interrogado declarándose culpable. Se constataron en el juicio 200 muertes, aunque hubo muchas más, siendo condenado por asesinato, sodomía y herejía.

El 26 de octubre de 1440 Gilles de Rais fue ahorcado tras rechazar la gracia real.

Fragmentos de la declaración de Gilles de Rais en el juicio:

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente.

Yo soy una de esas personas para quienes todo lo que está relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. (…) Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla.

Aquí más declaraciones realizadas en el juicio.

PARA SABER MÁS:

  • El Mariscal de las Tinieblas de Juan Antonio Cebrián.
  • Wikipedia