Durante la Guerra Civil española se puso en marcha en ambos bandos el correo gratuito oficial para comunicar a los miles de combatientes con sus familias.

El golpe de estado alteró el funcionamiento de la Administración por lo que fue necesario organizar servicios especiales que garantizasen la comunicación. Estos correos de campaña fueron muy eficaces a pesar de la complicada situación en que tuvieron que desarrollarse. Eran gratuitos para los combatientes, es decir, se generalizaron las franquicias postales.

No fueron iguales en ambos bandos, así mientras en la zona sublevada fue centralizada y jerárquica no ocurrió lo mismo en la zona republicana. En ella pervivió, hasta principios de 1937, una estructura mixta combinando la estatal con lo que podíamos llamar la organización miliciana del correo. Esta situación se terminó legalizándose en ambos bandos con el decreto del 3 de Agosto de 1936 en la zona sublevada y del 7 de agosto del mismo año en la zona republicana.

La expresión postal por excelencia del bando republicano fue la Tarjeta Postal de Campaña. En el anverso aparecía el escudo de la República, la denominación Tarjeta Postal de Campaña y la indicación: en este lado se escribe solo la dirección. Junto a estas Tarjetas oficiales se generalizaron otras franquicias como la emitida por la Columna Durruti o la Columna del Rosal.

Tarjeta Postal de Campaña zona republicana

En la zona sublevada debía estar sellado el sobre por la unidad militar correspondiente. Esta franquicia se fue extendiendo a todos los órganos dependientes de la Junta Técnica del Estado y al Cuartel General del Generalísimo.

Tarjeta Postal de Campaña zona sublevada

También existían tarjetas especiales para la comunicación entre ambos bandos que estaba a cargo del Comité Internacional de la Cruz Roja de Ginebra.

Tarjeta Postal de Campaña Cruz Roja

Con esta movilización postal en ambos bandos se buscaba dar apoyo psicológico al combatiente y a la vez difundir rápidamente la propaganda.

Fuente: La Aventura de la Historia Nº 32