El rechazo del Fascismo a la homosexualidad no es nada nuevo. Se entendía que socavaban la imagen de “gran raza” que querían proyectar y para evitarlo tomaron medidas. Los nazis tuvieron sus “Listas Rosadas” que permitieron que muchos terminasen en los campos de concentración, pero en la Italia de Mussolini la actuación fue diferente.

Benito Mussolini no concebía la homosexualidad en su Italia fascista así que puso en práctica un plan para reprimirla. Aunque no se promulgaron leyes discriminatorias, si se reprimieron las manifestaciones abiertas, pero lo más destacado fue la creación de una “Isla Gay”.

El lugar elegido fue la isla de San Domino en Tremitis. Los primeros enviados fueron 45 hombres a los que se les condenó al exilio interno por su condición sexual.

Las condiciones eran duras: llegaban esposados y se les ubicaba en zonas sin electricidad ni agua de donde no podían salir a partir de las 8 de la tarde. Pero lo que pretendía ser un castigo se convirtió en todo lo contrario.

 

En la dura Italia de los años 30, estos hombres encontraron un rincón donde poder ser abiertamente gay sin preocuparse del entorno. Tanto fue así que cuando estalló la 2ª Guerra Mundial y se puso fin a este exilio interno, muchos de los prisioneros se marcharon llorando de la isla.

Resulta cuanto menos irónico que estas personas sólo pudieran disfrutar de un poco de libertad en la que tenía que ser su cárcel.

Vía: BBC Mundo