¿Habíais escuchado alguna vez la expresión “Eres más feo que Picio”? ¿Sabíais que Picio verdaderamente existió? Pues sí, aquí tenéis la explicación.

Según cuenta la historia, Picio era un zapatero granadino de principios del siglo XIX. Por causas desconocidas fue condenado a muerte, pero justo antes de que se llevara a cabo su pena recibió la noticia de su indulto (su sentencia seguramente fue un error). Tal fue la impresión de la buena noticia que le produjo la pérdida total del pelo, las cejas, las pestañas, aparte de una serie de increíbles deformaciones en el rostro.

A partir de ahí su aspecto le trajo no pocos problemas. Según parece fue expulsado del pueblo y sobre el motivo hay diferentes versiones. Unos dicen que no quiso entrar en la iglesia y otros que asesinó a su mujer. Realmente su problema no era entrar a la iglesia, sino quitarse el pañuelo con el que ocultaba parte de su calva y de su rostro. Y para colmo cuando llegó el momento de su muerte, el párroco por lo asustado que estaba de su aspecto, le administró la extremaunción con una caña.

Un poco exagerado quizás, pero lo que es verdad es que la expresión “eres más feo que Picio” sigue utilizándose hoy y eso será por algo.