La aparición de la agricultura y la ganadería fueron claves en la conocida como “revolución neolítica“. Supusieron el paso de una economía productora a una recolectora y un cambio total en la relación del ser humano con el medio físico. En las primeras aldeas neolíticas estaban presente construcciones con el fin de almacenar grano. Este almacenamiento sería clave en los cambios que desembocarían en el Neolítico y contribuirán a la domesticación de las plantas y la extensión de la vida sedentaria. Ahora hemos conocido un tipo de granero muy sofisticado para aquellos tiempos.

Era fundamental en este tipo de sociedad disponer de sistemas de almacenamiento de comida. Las excavaciones de Dhra en las cercanías del Mar Muerto en Jordania ha sacado a la luz una curiosas construcciones. Los investigadores de la Universidad de Notre Dame en Illinois han descubierto unos graneros con más de 11.000 años de antigüedad que demuestran la complejidad que podían llegar a alcanzar.

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En las excavaciones han aparecido tres tipos de estructuras, dos utilizadas probablemente como lugares para procesar alimentos y una tercera como granero. Eran circulares, de unos tres metros de diámetro y con paredes de barro revestidas de piedra y se han encontrado restos de cebada salvaje lo que sugiere que el almacenamiento eficaz de alimentos permitía el cultivo de cosechas con especies aún salvajes.

Con la idea de facilitar la circulación de aire y evitar que entrasen roedores que acabasen con las reservas se diseñaba un marco superior con un entramado compuesto por varas entretejidas con ramas de madera y carrizo. En el suelo se colocaban una serie de piedras alineadas sobre las que se asentaban vigas largas, cañas y ramas más pequeñas que se cubrían con una capa de barro.

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De esta manera conseguían proteger los alimentos de la humedad y de los roedores ¿ingenioso, verdad?