La civilización maya está llena de misterios e incógnitas sobre todo en este año 2012 en el que algunos defienden que, según su calendario, se acabará el mundo.

Pero sin duda uno de los grandes misterios que rodea a este pueblo es su escritura compuesta por signos jeroglíficos. Una parte de ellos  paracen realizados en un sistema llamado «Sistema Rebus» que consiste en expresar palabras complejas a partir de otras simples. También desarrollaron una escritura de tipo fonético, parecida a la domótica egipcia aunque más complicada, en el que los ideogramas originales se habían estilizado hasta resultar irreconocibles.

Los encontramos en paredes de edificios y estelas pero también en unos curiosos libros.

Los cuatro codices mayas

Resultan muy llamativos porque sólo tienen una página. Esta página tiene varios metros de largo y se plegaba  una y otra vez sobre sí misma generando así diferentes hojas que a veces de escribían por las dos caras. Estaba realizada con una especie de papel de fibra y sólo se han conservado tres que han tomado el nombre de la ciudad en la que se conservan.

El primero de ellos es el Códice de París con temas referidos a cuestiones rituales, profecías, un  calendario de ceremonias y un zodiaco dividido en 364 días.

Codice de Paris

El segundo es el Códice de Dresde, el más elaborado de todos, que muestra un calendario con los dioses que influyen cada día, una tabla de eclipses  y referencias al sistema numérico maya.

Codice de Dresde

El tercero es el Códice de Madrid que habla sobre horóscopos y tablas astrológicas y es producto de ocho escribas diferentes.

Codice de Madrid

Existe un cuarto Códice, el de Grolier, pero su autenticidad está hoy en duda. Su temática versa sobre astronomía, adivinación y las ceremonias y ritos religiosos.

Codice de Grolier

Ofrecían aspectos de su forma de vida y civilización pero, como la mayoría de los escritos mayas todavía resultan ininteligibles para nosotros, su misterio no deja de crecer.