El hombre comprendió pronto que la información es poder y precisamente para preservarla apareció la criptografía. Los Reyes Católicos la emplearon, aunque no fueron los primeros, su uso es mucho más antiguo.

Ya en la Grecia clásica el uso de la criptografía era común, de hecho en Esparta encontramos el primer aparato criptográfico militar de la historia: el escítalo. Con este objeto los gobernantes espartanos hacían llegar sus órdenes a los militares.

Era un bastón del que se hacían al menos dos copias y que llevaba enrollado una tira de pergamino o papiro. El gobernante escribía el mensaje y posteriormente desenroscaba la tira que entregaba al mensajero. Si los enemigos se hacían con él sólo se encontraban con un grupo de letras sin sentido, era necesaria la copia exacta del bastón para poder descifrarlo. El general sólo tenía que enroscarla en torno al bastón para que las letras tomaran su posición original y el mensaje se hiciera visible.