El papel de la encriptación ha sido clave a lo largo de la Historia. Ya lo sabían los espartanos, los romanos y hasta los Reyes Católicos, pero si hay un período donde fue fundamental éste es la 2ª Guerra Mundial, concretamente en la Guerra del Pacífico.

Navajos en el ejercito de EEUU

En la Guerra del Pacífico los Estados Unidos se encontraron con un enorme problema a la hora de mantener la seguridad en las comunicaciones. Los japoneses hablaban inglés y atravesar las junglas con maquinaria de cifrado no era precisamente práctico.

Entonces apareció la figura de Philip Johnson, un ingeniero hijo de una pareja de misioneros que se había criado en una reserva de indios navajos en Arizona (Estados Unidos) y aprendió su lengua de niño. Este lenguaje no tenía equivalencia con ninguno conocido por lo que se decidió emplearlo en las comunicaciones por radio en el Guerra del Pacífico. Así se reclutaron indios navajos para que llevaran a cabo esta misión: los Code Talkers.

Code Talkers

Las comunicaciones, en la 2ª Guerra Mundial, además de ser indescifrables eran mucho más rápidas y la solución fue un éxito. Los japoneses no conseguían entender nada aunque tampoco los soldados de Estados Unidos, lo que hizo necesario la presencia de un navajo para entenderse. Y no es de extrañar frases como ‘Dibah, No-da-ih, Gah, Tkin, Shush, Wol-la-chee, Moasi, Lin, Yeh-hes’ no eran precisamente fáciles de entender ya que el idioma navajo no tiene reglas definidas y no se escribía, sólo se comprendía descifrando sonidos guturales.

Codigo navajo

Lógicamente, los Code Talkers tuvieron que inventar palabras para designar cosas que no estaban presentes en su idioma. Así a los bombarderos los llamaron gini o halcones; a los acorazados, lotso o ballenas; a los tanques, chaydagahi o tortugas. Para referirse a EEUU la denominación era Nehammah, Nuestra Madre.

La destacada participación de los Code Talkers en el espionaje de EEUU durante la 2ª Guerra Mundial se mantuvo en secreto durante mucho tiempo a pesar de que, como dijera general Howard Connor después de tomar Iwo Jima

Sin ellos la victoria no hubiese sido posible.

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