El Cruasán es un conocido dulce presente en muchos de nuestros desayunos y, aunque la mayoría de nosotros pensamos que viene de Francia, parece que su origen es otro bien distinto

Esta pieza de hojaldre, levadura y mantequilla tiene su origen en la Austria de fines del XVII, concretamente cuando los turcos sitiaban Viena. Después de un largo asedio sin muchos resultados decidieron poner en práctica una nueva estrategia excavando túneles bajo las murallas. Los panaderos, acostumbrados a trabajar la noche, descubrieron el intento dando la voz de alarma y salvando la ciudad. Para conmemorar este hecho estos panaderos crearon un pastel en forma de media luna como burla a la bandera otomana.

En Francia se introdujo en la primera mitad del XIX cuando un oficial austriaco, August Zang, abrió una panadería vienesa en París. Pronto se generalizó el nombre Croissant que significa creciente en relación al “cuarto creciente lunar” y fue tal su éxito que desde entonces es un alimento típico en los desayunos franceses.