En Esparta los niños a partir de los siete años dejaban de pertenecer a sus familias y se entregaban al Estado que se encargaba de su educación. Dentro de ésta la educación deportiva fue fundamental.

Niños y niñas bajo la tutela de un joven de más edad, el eirén, eran sometidos a un duro entrenamiento físico en diferentes actividades. Se les formaba en lanzamiento de peso, lucha y carreras, entre otras actividades. El fin fundamental era entrenarlos para que fueran capaces de desenvolverse en situaciones extremas.

Con tal fin se les obligaba a ir descalzos y desnudos excepto por la protección de un manto. Además se les racionaba la comida fomentando el robo de provisiones. Entre las actividades desarrolladas por estos jóvenes estaba la Kriyptéia o emboscada. Eran unas maniobras nocturnas que consistían fundamentalmente en “la caza del ilota”, población esclava de la polis.

Se suponía que el fomento del deporte distinguía al pueblo civilizado del bárbaro pero la práctica de actividades como la anterior nos hace dudar sobre ello.