No resulta extraño la importancia dada al deporte en la Antigua Grecia siendo como eran la cuna de las Olimpiadas. Este interés se extendía a los más pequeños, de hecho la actividad deportiva en Atenas era muy importante en la educación de los niños, aunque bastante más relajada que la llevada a cabo en Esparta.

Era una educación ofrecida por el padre a sus hijos dentro del ámbito de lo privado. A la edad de siete años se ponía a los niños bajo la tutela de un Paidotribes o profesor de gimnasia que les guiaría en la preparación física tan importante en su desarrollo. Para poder llevar a cabo su cometido contaban con áreas de entrenamiento al aire libre, con vestuarios, baños e incluso con un almacen donde guardaban todo el material necesario.

Practicaban diferentes disciplinas como salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina o diferentes tipos de carreras. Pero sin lugar a dudas el deporte más popular era la lucha.

El combate contaba con tres asaltos y consistía en derribar al adversario por medio de llaves. Tan popular llegó a ser esta disciplina que el espacio en el que se desarrollaban las actividades deportivas se denominaba palestra que significaba “lugar de lucha”.

Era tan importante el deporte en la educación de un niño que Platón señaló en su República

Mientras son niños y muchachos deben ocuparse de una educación y de una filosofía adecuada a su edad y cuidar mucho sus cuerpos en su desarrollo, procurando así una valiosa ayuda a la formación intelectual.

En edades más maduras el deporte se practicaba en el Gymnásion, un espacio público situado en las afueras de la ciudad. Entre sus instalaciones destacar la palestra, un drómos o pista de carreras, un vestuario, un almacén y unos baños.

Pero el gimnasio era mucho más que un lugar para hacer deporte, era también un lugar de encuentro en el que poder conversar. Hecho muy curioso es que los principales gimnasios de Atenas, la Academia, el Liceo y el Cinosarges, se convertirían en escuelas de Filosfía a cargo de Platón, Aristóteles y Diógenes el Cínico.