Las drogas han estado presentes en la Historia desde los inicios de la Humanidad. Morfina, Heroina u opio han tenido los más curiosos usos y de hecho muchas de estas drogas han jugado un papel clave en la vida de muchos gobernantes y políticos.

Marco Aurelio, emperador romano del siglo II, tomaba opio para liberarse de la tensión de la guerra y, según algunos historiadores, escapar de un mundo que no le gustaba demasiado.

Otto Von Bismarck, canciller alemán en el siglo XIX, era adicto a la morfina. Según testimonio de la época esta sustancia influía de modo determinante en sus decisiones.

Hermann Goering, dirigente nazi, también era adicto a la morfina que le producía estados que alternaban la apatía con la hiperactividad.

Winston Churchill, Primer Ministro británico durante la 2ª Guerra Mundial consumía anfetaminas que utilizaba para mantenerse despierto.

John F. Kennedy, Presidente americano en los 60, también utilizó frecuentemente las anfetaminas durante la Crisis de los Misiles de Cuba.

Leonidas Breznev, presidente de la URSS, era famoso por su capacidad para beber grandes cantidades de vodka. Parece que esta buena relación entre el vodka y los dirigentes rusos no acabó con él.

Dios mío ¿en manos de quién estamos?