No es la primera vez que comentamos grandes obras de ingeniería a través de la historia, pero esto que tratamos hoy es realmente curioso. A fines del siglo XVI Domenico Fontana llevó a cabo un proyecto de traslado que hoy hubiera causado sensación, imagináos en estos momentos.
Esta arquitecto e ingeniero, nombrado arquitecto del Vaticano por Sixto V, realizó una monumental hazaña de ingeniería al trasladar al centro de la plaza de la Basílica de San Pedro un obelisco egipcio del siglo XIX a.C. de 327 toneladas. La pieza fue llevada a Roma por Calígula en el siglo I de nuestra era como trofeo de guerra y se encontraba en el circo de Nerón. Entre 1586 y 1587, el pontífice se planteó un plan de renovación y modernización de la ciudad y entre las propuestas estaba este traslado.
Se presentaron hasta 500 propuestas diferentes, pero será elegida la de Fontana precisamente por su simpleza. Su proyecto consistió en encofrar el obelisco en una estructura de madera y transportarlo sobre una cama de troncos. Se levantaría en su nueva localización mediante un sistema de poleas en un proceso que se prolongaría a lo largo de todo un año. La proeza requirió el esfuerzo de 900 hombres, 75 caballos, innumerables poleas y centenares de metros de cuerda. Y ahí está todavía.
Este proyecto lo recogió en la obra “Della transportatione dell’obelisco vaticano et delle fabriche di nostro signore Papa Sixto V” con hermosos grabados de Natale Bonifacio.




¿Por que no dejas tu opinión?