Que el oro es un mineral muy codiciado lo sabemos todo, lo curioso es ver algunos de los usos que se le dio a lo largo de la Historia.

Ya os contamos que algunos monarcas vieron en él poderes curativos, pero la afición que por él tenía Diana de Poitiers llegó mucho más lejos.

Diana de Poitiers fue una noble francesa del siglo XVI amante del rey Enrique II. Fue una bellísima mujer que llegó a tener gran poder en la corte por su influencia sobre el monarca, pero el deseo de conservar sus encantos le traerá graves consecuencias.

Era famosa por la belleza de su cabello y una tez extraordinariamente pálida que la rodeaba de un aura casi “sobrenatural”. De hecho esta lividez se refleja en muchos de sus retratos.

Pues ahora sabemos que todo era fruto de un envenenamiento por oro líquido. Diana, en su búsqueda de un elixir de juventud, disolvía oro en sus bebidas y lo ingería de forma continua lo que terminará matándola.

En 2008 se recuperó su cuerpo y un grupo de investigadores franceses, tras estudiar sus restos, detectaron grandes concentraciones de oro en tejidos y cabello. Por estos estudios sabemos que Diana de Poitiers sufrió anorexia, náúseas, diarrea y anemia durante un largo período de su vida y que moriría a los 66 años por intoxicación crónica.

La prueba de que no es oro todo lo que reluce.

Vía: El oro mató a Diana de Poitiers