Felipe II ha pasado a la Historia como uno de los grandes defensores del catolicismo. El Índice de libros prohibidos o sus continuas batallas en defensa de la Fe fueron algunas de sus medidas llevadas a cabo en nombre de la “única religión verdadera”. Pero lo que son las cosas, en privado tenía unos gustos un poco llamativos.

Fue uno de los grandes coleccionistas de desnudos para su uso y disfrute personal. Estaban ocultos en una sala privada de descanso o camerino donde el rey se “evadía” de su duro trabajo.

Se conserva una carta de Tiziano a Felipe II donde le anunciaba el envío de otra de sus “Poesías”

Y porque la Dánae, que ya mandé a V. M., se veía por la parte de delante, he querido en esta otra poesía variar, y hacerle mostrar la contraria parte, para que resulte el camerino, donde había de estar, más agradable a la vista. Pronto os mandaré la poesía de Perseo y Andrómeda, que tendrá una vista diferente a éstas.

Así sabemos que esta sala privada estuvieron dos de las obras principales de Tiziano: Dánae y Venus y Adonis.

Con Felipe II y su camerino comienza la historia de las salas privadas, que continuará con los magníficos Cuartos de Maravillas que se extendieron por Europa a partir del siglo XVI.

El rey entendía que estas obras eran privadas y en ellas sólo buscaba conseguir un placer personal, aunque a veces también las mostraba a embajadores extranjeros.

Coleccionismo o no a mi el tema me sigue pareciendo bastante contradictorio ¿no creéis?