En la Antigua Roma el cuidado bucal fue siempre muy importante. Ya os hablamos del dentífrico que preferían, aunque también empleaban otros como harina de cebada con sal y miel o jugo de calabaza adobado con vinagre caliente.

Pero no sólo había que tener una boca límpia sino que era también muy importante el abrillantar los dientes. Había varias formas de hacerlo, así se masticaban raíces de anémonas y hojas de laurel, aunque lo más efectivo era enjuagárselos tres veces al año con sangre de tortuga.

Pero si los cuidados no eran suficientes y perdías un diente siempre podías sustituirlo por otro. Los dientes postizos en la Antigua Roma estaban hechos de marfil y se sujetaban con hilos de oro. Estas prótesis dentarias eran utilizadas en la Antigua Roma desde la época de la Ley de las Doce Tablas.

Vía: Vida cotidiana en la Roma de los Césares de Amparo Arroyo de la Fuente