Durante la Reconquista española, los cristianos se encontraron en muchas ocasiones ante la necesidad de convertir mezquitas en iglesias. Hay que entender que llegaban a ciudades con un parque inmobiliario completo y necesitaban un lugar sagrado donde realizar sus cultos. La solución estaba clara: había que convertir las mezquitas en iglesias.

¿Y cómo llevaban a cabo el proceso?

Muy fácil, pintan el interior el edificio y lo bañan con agua bendita, tapian los arcos que dan al patio y cambian la orientación del rito. Ya hemos comentado que los mulsulmanes rezan mirando hacia La Meca mientras que los cristianos miran hacia el nacimiento del Sol. Nos podemos preguntar cómo conseguían este realizar este cambio en la orientación, pues era muy fácil. Se colocaban en el lugar del mihrab y se giraba un cuarto de esfera a la izquierda (en sentido contrario a las agujas del reloj). Y voilà, ya tenemos una iglesia cristiana. Y un detalle, a los alminares le añadieron las campanas.

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