La Capilla Sixtina es una de las maravillas de la pintura universal. Los frescos de la bóveda y el testero con el Juicio Final son obras cumbres en la trayectoria artística de Miguel Ángel, uno de los grandes genios del Renacimiento. Lo que no es tan conocido es que otro autor dejó su granito de arena en la genial muestra pictórica.
Pues si, fue Daniele da Volterra, un pintor italiano manierista que no es conocido precisamente por su obra. Volterra ha pasado a la historia por cubrir los desnudos del Juicio Final. La iglesia se escandalizó ante los magníficos desnudos con los que Miguel Ángel había plasmado a los personajes divinos que tuvo la brillante idea de ocultarlos. Consecuencia: Daniele Ricciarelli da Volterra ha pasado a la historia como “Il Braghettone”.


Hoy todos nos escandalizamos con esta atrocidad pero la verdad es que es curioso ver lo poco que hemos avanzado en algunas cosas. Hoy todavía nos siguen escandalizando los desnudos y de esto podemos citar muchos ejemplos.
Fue sonada la ocurrencia del primer ministro italiano Silvio Berlusconi al mandar manipular un pintura de Giambattista Tiépolo de 1743 que representaba un desnudo femenino. El cuadro estaba en el Palazzo Chigi, sede del Jefe de Gobierno, y quedaba detrás de Berlusconi cuando daba las conferencias de prensa. Solución: manipular la pintura para que nadie se escandalice.

Bien quizás Berlusconi no sea un ejemplo muy significativo, pero es que la misma situación la hemos vivido hace poco en España. No hay más que recordar la polémica levantada en Murcia cuando Mariana de Austria, esposa de Felipe IV, se paseó desnuda en los autobuses de la ciudad. Fue una iniciativa de la Bienal de Arte Contemporáneo PAC que sacó a la calle la obra de Carmen Molina Cantabella y que no dejó a nadie indiferente.

Y también ocurre en países “más abiertos” como Gran Bretaña. El Metro de Londres prohibió que se expusiera un cartel que anunciaba una exposición de pinturas de Lucas Cranach el Viejo en el que aparecía Venus desnuda.

Va a resultar que Il Braghettone se ha reencarnado en nuestro siglo.
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