Las Cruzadas fueron uno de los hechos claves de la Edad Media. Comenzaron en el siglo XI incitadas por los Papas, pero ¿de dónde viene su nombre?


En el siglo XI se extendió el gusto por las peregrinaciones a los lugares sagrados como Roma, Santiago de Compostela o los Santos Lugares donde vivió y murió Cristo. Para albergar a los peregrinos que se lanzaban a esta aventura se contaba con hospederías, hospitales y una mínima infraestructura para ayudarles en este largo y duro camino.

Pero si Santiago fue la vía de peregrinación principal, no pocos peregrinos se lanzaban por devoción, deseo de aventuras o para expiar sus pecados hacia Jerusalén.

Tierra Santa estaba en manos de los califas abbasíes de Bagdad pero, aunque musulmanes, no tenían incoveniente en respetar la llegada de los cristianos a sus tierras. No sólo era tolerancia sino también una claro interés económico, ya que estas peregrinaciones les proporcionaban suculentos ingresos. Pero todo cambió a mediados del siglo XI cuando los turcos selyúcidas se hicieron con la zona.

Ésta fue la excusa para el comienzo de las Cruzadas. Había que rescatar Tierra Santa de los infieles, pero sobre todo las causas fueron económicas, sociales y políticas.

El 27 de Noviembre de 1095 el Papa Urbano II predicó la primera Cruzada. A todo el que acudiera a Tierra Santa para rescatar los Santos Lugares sus pecados les serían perdonados. Los púlpitos difundieron la noticia y el pueblo hizo suyo el mensaje de manera fanática bajo el grito

Deus volt, Deus volt (Dios lo quiere, Dios lo quiere)

Los que participaron  se cosían sobre el hombro derecho de sus mantos o túnicas una cruz de tela roja. Por eso se les llamó cruzados y a las expediciones que los condujeron a Oriente, las Cruzadas.