Como ya os hemos contado en QuHist, el Camino de Santiago era una de las grandes arterias de peregrinación de la Edad Media.

Peregrinos de toda Europa llegaban hasta la ciudad del apóstol siguiendo las diferentes vías que se unían en Puente de la Reina. Estos disponían de verdaderas guías que le conducían en su camino, pero un elemento fundamental era la Concha de Vieira o Concha de Santiago.

A las personas que culminaban el Camino se les entregaba un pergamino que les confirmaba como peregrinos y además se les colocaba en el sombrero y capa una concha de vieira que demostraba su estancia en Santiago. Por ello pasó a denominarse la Concha de Santiago.

En la ciudad existía un imporante mercado en torno a estas conchas y para cuidar que realmente cumplieran su cometido de certificación del peregrinaje, se castigaba on la excomunión a los que la vendían fuera de la ciudad.

Sobre su significado hay diferentes teorías sobre las que no podemos pronunciarnos. Así para unos significan las obras buenas realizadas. Para otros, al parecerse a una pata estilizada de oca, la relacionan con una tradiciones antigua de reconocimiento iniciático. Por último, otra teoría la relaciona con el símbolo de Venus, es decir, con la resurrección.

Pero detrás de este símbolo lo que si hay es una curiosa leyenda.

Cuando los discípulos traían el cuerpo del apóstol Santiago para enterrarlo en el Finisterre quedaron a la deriva y parecía que iban a naufragar. Entonces fueron vistos desde la playa por unos novios y la comitiva que les acompañaba.

El novio se lanzó al agua cabalgando para salvarlos pero una ola lo lanzó a las profundidades. Éste invocó ayuda divina y una extraña fuerza lo empujó junto a su cabalgadura hasta la orilla. Cuando llegaron estaba cubiertos de conchas de vieiras lo que fue considerado un milagro del cuerpo que estaba en la barca.

Desde este momento Santiago y la concha quedaron íntimamente unidos.