Si nos preguntan por la Isla de Pascua casi inmediatamente nuestra mente volará hasta los Moais, las gigantescas estatuas repartidas por toda la isla rodeadas por multitud de misterios y teorías, como ocurre con muchos capítulos de la historia antigua. Sin duda, uno de los capítulos que invitan a la reflexión en torno a estas esculturas se centra en cómo podían desplazar los nativos de Rapa Nui estas estructuras de roca mononítica con dimensiones entre los 4,5 y 10 metros de altura y hasta diez toneladas de peso. Incluso en la actualidad supondría un gran desafío ingenieril desplazar estas increíbles moles a kilómetros de las canteras de donde eran extraídas y esculpidas.

Moais en la Isla de Pascua

De entre todas las teorías me ha encantado por su ingenio la propuesta de los arqueólogos Terry Hunt (Universidad de Hawai) y Carl Lipo (Universidad del Estado de California) según los cuales para mover una estatua de varias toneladas no hacía falta más que muchos metros de buena cuerda y un buen grupo de gente estratégicamente ubicada alrededor de la escultura. Incluso han grabado un vídeo para que disfrutemos de esta sorprendente técnica en acción.

Si esto fue así, o si no, sólo se me ocurre recordar la famosa frase de Arquímedes:

Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo.