En los últimos meses de la 2ª Guerra Mundial, Adolf Hitler vivía aterrorizado con la idea que los británicos pudieran envenenarlo. Para evitarlo se le ocurrió una idea.

En ese tiempo el Führer pasaba mucho tiempo en el lugar conocido como «Guarida del Lobo», hoy en Polonia, por lo que decidió elegir a 15  chicas para que actuaran de catadoras de su comida.

Hitler mantenía un régimen estricto. Era vegetariano, no probaba la carne ni el pescado y su dieta se basaba sobre todo en productos frescos. Además tampoco fumaba ni bebía.

Cada día entre las 11 y mediodía estas chicas probaban la comida del Führer con la idea de que transcurriera una hora antes de llegar a la mesa del líder y así saber si había veneno.

Es lógico pensar que cada comida suponía un horror, la sombra de que la comida que tomabas podía ser la última sería durísimo. Lo curioso es que a la vez esto les permitía tener acceso a las mejores frutas y verduras en unos días donde los alimentos brillaban por su ausencia.

Unos días antes de la llegada de los soviéticos una de estas 15 chicas, Margot Woelk consiguió escapar  huyendo a Berlín. De esta manera evitó el destino de sus otras 14 compañeras que fueron ejecutadas.

Fuente: Daily Mail