La 1ª Guerra Mundial fue el gran conflicto que se desarrolló entre 1914 y 1918.

Fueron varios los aspectos que lo convirtieron en algo diferente a lo visto hasta el momento: su duración, el número de hombres movilizados, la particpación de la población civil o la exportación del conflicto a las colonias. Pero, sin lugar a dudas, uno de sus aspectos más llamativos fue el camuflaje.

Engañar al enemigo se convirtió en algo fundamental y el ingenio no faltó. Así se crearon árboles falsos para se utilizados como puestos de observación (no dejéis de observar el «uniforme» del observador).

Arbol de camufleje con observador

Todo valía, desde raíles de tren falsos a cañones de pega (todo realizado con cartón-piedra).

Cañon de pega

La capacidad destructiva del hombre nunca deja de evolucionar como lo demuestra el hecho de las nuevas y potentes armas que hicieron su aparición en esta gran guerra. Pero no todos los inventos fueron igual de efectivos ni tuvieron el mismo éxito. Aquí tenéis algunos como un curioso sistema para disparar desde el trichera evitando bajas indeseables, una ballesta lanzagranadas o la solución al problema de la falta de luz, tu propia iluminación portátil.

Nos hace plantearnos cuánto hemos avanzado ¿no os parece?