El pueblo Inca conquistó un imperio impresionante que abarcó todo Perú, el norte de Chile, la mitad de Bolivia, parte de Argentina, tres cuartas partes de Ecuador y un trozo de Colombia. Sobrepasaron los Andes llegando a la Amazonia y fue el Pacífico el que consiguió frenarlos en su expansión hacia el Oeste.

¿Os imagináis lo complicado que tuvo que ser mantener un territorio tan inmenso comunicado? Pues la cultura Inca lo logró con una impresionante red de caminos de más de 40.000 kilómetros. Estamos ante una de las obras de ingeniería más extraordinarias del mundo, que partía de su capital y centro espiritual: Cuzco.

No fue nada fácil. El paisaje no era precisamente cómodo con altas montañas, selvas y desiertos, pero nada los detuvo. Partieron de una serie de caminos preexistentes a los cuales los comunicaron entre sí, aumentaron su anchura, los empedraron y construyeron puentes de cuerda enormes y muy seguros.

Fue construida enteramente a mano, sin hierro ni transporte con ruedas y se encuentra sobre un complejo sistema de conductos y canales que controlan el flujo del agua hacia fuentes que todavía funcionan hoy.

Se construyeron teniendo en cuenta la posibilidad de terremotos y aplicaron diferentes técnicas para garantizar su permanencia. Así en terrenos escarpados construyeron escalones que permitían contrarrestar la erosión y en grandes altitudes pavimentaron con piedra local para proteger la superficie del hielo. Además cuando necesitaban paredes de apoyo les dejaron agujeros que permitían que el agua drenase.

Escalera Camino del Inca

Por través de esta red viaria se desplazaban personas y animales, se comerciaba y se desplazaban tropas a cualquier punto del enorme Imperio.

Todo lo regulaba el Estado. Así  estaban los maestros de la vía, los maestros de los puentes, el quipu, censos organizados y noticias de todo el Imperio.

Pero paradójicamente sería la efectividad de esta red de caminos lo que aceleró la desaparición del Imperio Inca al permitir  a los conquistadores un acceso sin precedentes a todos rincones.