El término calendario deriva del latino calendas que se empleaba para denominar el día inicial de cada mes.

Calendas, a su vez, procede del verbo calare (llamar) y proviene de una curiosa costumbre. A primero de mes los cobradores reclamaban los tributos y, para ello, llamaban a los ciudadanos a gritos. El libro en el que estos cobradores anotaban sus cuentas se denominaba calendarium.